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miércoles, 29 de julio de 2009

Es cerrando los ojos, que estás.
Afables, esperando, dominados por un magnetismo, nuestros labios.
Nuestras narices se rozan y se siente en el estómago. Se me cortó el aire, le dio hipo al corazón.
Se me hace agua la boca, de usar la imaginación.
La rosada redondez, de tu fábrica de besos,
la fuerza con la que abrazaría tus huesos,
la dicha de mis dedos surfeando en tu cabeza terciopelo.

26 julio de 2009

1 comentarios:

Reddie dijo...

eso que se siente en el estomago es muy cierto, y es en noches como hoy que extraño esa incomparable sensacion, cuando el amor empieza a nacer o simplemente cuando ya el tiempo ha pasado y ese beso ese roce de los labios hace que el corazon de una vuelta y se sienta nuevamente vivo, como un amanecer despues de una larga tormenta

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